viernes, 13 de enero de 2012

Gastronomía y alimentación: dos por uno

Hace tiempo, mucho tiempo, que comenzó a caminar el “arte” de la gastronomía. Me gustaría poder introducirme en la mente de los pioneros de las posadas de los caminos, donde los carros y los viajeros podían comer y beber y en algunos casos hasta pernoctar con alguna bella dama.
Seguramente fueron tiempos difíciles para la profesión ya que estos primeros hosteleros, restauradores, dueños de posadas, estaban expuestos a bandidos y asaltadores que se beneficiaban de todo lo que les venía en gana sin poder hacer nada por evitarlo.
En aquellos tiempos también habría posadas con mejores viandas que otras, precios  y calidades para todas las clases etc. El objetivo era dar de comer, llenar las tripas de los viajeros y proporcionarles descanso a ellos y también a sus monturas.
Ya entonces existía la gastronomía, es decir, preparar una buena comida. Sin embargo, en pleno siglo XXI este concepto está cambiando, a mejor. Los empresarios del sector hostelero no se conforman solo con proporcionar comida y cama al viajero; además, las personas no vamos únicamente cuando viajamos a los lugares de comidas, dígase restaurantes, bares, hoteles etc.
Ahora los motivos para que nos preparen una comida son muchos y de diferentes tipos: encuentros de trabajo, de fiestas, celebraciones, o simplemente por ofrecer descanso a quien diariamente se encarga de poner uno o varios platos elaborados en la mesa de cada casa, de cada familia sin recibir nada a cambio, quizás, en algunos casos, algún comentario desafortunado.
Incluso diría más, mucha gente va a comer a los bares porque no puede cocinarse, en la mayoría de los casos por falta de tiempo.
Como decía, el concepto de gastronomía es más amplio, no se contenta con dar una buena comida, bien elaborada, sabrosa, con la cantidad adecuada al precio. Ahora se pretende todo esto y además que alimente de una manera sana y equilibrada: esta es la nueva tendencia de la restauración: gastronomía+alimentación sana.
Los grandes maestros, profesionales del fogón: Arguiñano, ArzaK, Berasategui, Ferrán Adrià, Juan Costa, Subijana, Carme Ruscalleda, Roncero y todos los que me dejo que son muchísimos, todos ellos grandes chefs están adaptando sus cartas contratando expert@s en nutrición y dietética y redireccionando los menús ofertados a una alimentación sana y nutritiva, seleccionando los ingredientes, acertando las combinaciones para que resulte una dieta equilibrada y lo más natural posible.
Es todo un trabajo serio y responsable que agradecemos, es la restauración del presente y del futuro.
Por esto la pretensión de nuestro blog, sin grandes objetivos, con recetas sencillas, caseras en su mayoría, otras un poco elaboradas, no es ni más ni menos que  ofrecer información interesante para la salud; las personas que decidan seguir alguna de estas recetas, que no son nuestras ni mucho menos, sepan de qué se alimentan, qué les está proporcionando la comida que ingieren y se preparan con mimo.
Por fin, los profesionales de la salud se han percatado de que “somos lo que comemos” ( cita del famoso best seller “Eres lo que comes: la dieta que cambiará tu vida” de Gillian McKeith, reconocida nutricionista internacionalmente y considerada la mejor experta en nutrición del Reino Unido) y la insistencia y recomendaciones hacia la Dieta Mediterránea, basada en la ingesta de verduras y frutas, pocas grasas y alimentos poco elaborados, conlleva mejor salud cardiovascular traducido en mayor calidad de vida, menor gasto farmacéutico y personas mayores con ganas de vivir y de emprender nuevas ilusiones, lo que les aporta longevidad sana. Además, recientemente, en el año 2010, la UNESCO ha declarado la Dieta Mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, al considerar que no solamente es una forma de alimentarse, sino que es “una forma de vida que se transmite de generación en generación, como una expresión, uso o conocimiento que se reinventa de forma constante por las comunidades y los grupos, en función de su entorno, que interactúa con la naturaleza y la historia, y que infunde un sentimiento de identidad u continuidad, lo que contribuye a promover el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana”, según explicó el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marina (MARM).
Cuesta muy poco, en muchos casos se trata de reeducar nuestro paladar, cambiar algunas costumbres culinarias sin esfuerzo, para disfrutar comiendo pero con una buena salud.





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